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Los 10 cuidados que nuestro cepillo de dientes necesita

10 agosto, 2014

El cepillo de dientes es el mejor aliado para mantener nuestra boca sana. Sin embargo, no solemos corresponderle como se merece. La boca es el hogar de millones de gérmenes y, pese a ello, él tiene la valentía de entrar ahí y remover la placa y la suciedad de los dientes. Nuestro cepillo no sale indemne de esta cruenta batalla, sino contaminado con bacterias, sangre, saliva, detritos bucales y pasta dental. Por tanto, no olvidemos que él también necesita que lo mimemos para que desempeñe su labor en las mejores condiciones. Aquí os dejamos 10 cuidados que debemos darle a nuestro cepillo de dientes:

1. No lo compartas. El intercambio de fluidos corporales aumenta el riesgo de contraer infecciones, sobre todo en personas con sistemas inmunes comprometidos o con enfermedades infecciosas.

2. Lávate las manos antes y después de usarlo.

3. Límpialo después del cepillado. Sacúdelo con fuerza bajo el chorro de agua durante varios segundos y, luego, colócalo en posición vertical para que el agua se escurra de las cerdas y se ventile.

4. Aléjalo del resto de cepillos. Para prevenir que las bacterias se transmitan entre los cepillos, evita que esté en contacto con otros. Un cepillero con orificios para colocar varios cepillos de forma vertical es una pequeña inversión que merece la pena por la salud de toda familia.

5. No lo cubras. Si cubres el cepillo o lo guardas en envases cerrados, estarás creando un ambiente húmedo propicio para el crecimiento de las bacterias. Lo ideal es dejarlo en un lugar ventilado y con luz.

6. Asegúrate de que esté seco entre un uso y otro. El cepillo puede cultivar gérmenes, hongos y bacterias, especialmente si sus cerdas están húmedas.

7. No es necesario sumergirlo en colutorio. Hay quienes sumergen el cepillo en soluciones desinfectantes o enjuagues bucales. En realidad, esta práctica puede provocar la contaminación entre cepillos si la solución se utiliza durante un período largo de tiempo o si varios usuarios la comparten. Además, no existen evidencias clínicas que demuestren que este hábito tenga un efecto positivo. Tampoco es necesario usar lavavajillas o microondas para desinfectar el cepillo de dientes, de hecho puede dañarlo.

8. Cámbialo después de un resfriado, gripe o infección bucal o de garganta. Los gérmenes pueden esconderse en las cerdas del cepillo y reactivar la infección.

9. Sustituye el cepillo cada 3 ó 4 meses. Después de este tiempo de uso regular, el cepillo se vuelve menos efectivo para eliminar la placa de los dientes y de las encías. Las cerdas pierden resistencia y, por consiguiente, efectividad para llegar a las áreas difíciles de alcanzar alrededor de los dientes. En el caso de que veamos que las cerdas parecen muy usadas o dañadas, debemos cambiar el cepillo aunque no haya llegado a sus 3 meses de vida útil.

10. Comparte con él 4 minutos de tu día. Hazle sentir útil. Por lo general, dos cepillados al día de 2 minutos cada uno son suficientes para mantener sana nuestra boca. Para más información, puedes consultar los consejos de la Asociación Dental Americana sobre los cuidados del cepillo de dientes.

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